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viernes, 15 de febrero de 2013

Mary Poppins en los teatros del Centro Cultural Telmex

Por Ramsés Ancira

Por lo menos diez años antes de la puesta de escena de Mary Poppins, a cargo de OCESA, en los teatros de TELMEX, escuché a una simpática pareja de actores opinar sobre las obras de esta compañía en términos que la describían como los pasteles de Sanborns:, coloridos y apetitosos, pero desabridos. Lo dijeron también de otra manera: bonitas pero sin alma.

Ya en febrero de 2013 leo una carta de protesta de los productores de OCESA, quejándose de la crítica que les hizo Estela Leñero, en Proceso, por haberlos llamados  buenos maquiladores. Es decir que copian muy bien a Broadway (y eso en cuestión de musicales si que es un mérito) pero no tienen ningún talento para tropicalizar o por lo menos hacer sentir a los espectadores que son parte de la historia.

Después de gastar mil pesos en dos boletos de azotea y convencido de que los reseñadores siempre deben ponerse desde la posición del público y no recibir los boletos regalados de la empresa, confirmo el prejuicio: Las obras de Ocesa (aunque entiendo que en periodismo toda generalización es injusta) no tienen corazón.

Bianca Marroquin baila y canta bien, hace dos o tres gestos que mueven a la risa y sin embargo, tal vez porque la belleza y personalidad de Julie Andrews en la lejana década de los sesenta, cuando se filmó la película, aun está muy presente, pareciera carecer del carisma y naturalidad que si logran los pequeños que interpretan los papeles de los hermanitos Banks. Incluso Mauricio Salas tiene un carisma más visible interpretando el papel que originalmente correspondió a Dick Van Dick.

Incluso el timbre y dicción de Paco Morales (español) y Catalina Farías, hacen que se entiendan mejor las canciones que ellos interpretan, y en el caso de la caracterización de ella, nos hace pensar que esta más cerca del prototipo que nos hemos hecho de la nana voladora, que el de Winifred Banks, la sufrida esposa del banquero.

Por supuesto coincidimos con lo expresado en el programa de mano, de que hay historias maravillosas y que esta es una de ellas. Habría que ser de plano insensible para no entusiasmarnos con la alegría de lo supercalifragilisticoepialidoso y la coreografía enérgica que acompaña a cada letra. Bianca no desentona como bailarina con el resto del elenco.

Hay incluso algún momento - el duelo de voces entre las dos nanas, Poppins y la Villana- que  podría incluso superar a la representación de Broadway,  si nos atenemos a una primera impresión después de escuchar ambas versiones-  Por cierto esto es una aportación del musical, no está este personaje de la pilmama villana en la película.

Buen momento para recordar que el autor de la maravillosa música de Mary Poppins y ganador del Oscar a mejor partitura es Irwin Costal, mientras que la canción Chim Chim cher ee es de los hermanos Richard y Robert Sherman, por cierto el primero, nacido en 1928 vino a México en 2012 a la presentación del musical en México, convivió con los actores y a sus 84 años también hizo gala de un humor y vitalidad contagiosa.

El tap de los limpiachimeneas es una de las mejores escenas de la obra de teatro, así como lo fue de la película. Una fiesta extraordinaria, que por cierto es el nombre alternativo. 

La producción teatral de Disney y de Cameron Mackintosh, tiene los efectos mágicos a los que nos tiene acostumbrado la firma. Efectos y luces hacen que sin duda, desde cualquier lugar de la sala, presenciar Mary Poppins sea una grata experiencia, pero aun así la satisfacción no es completa.

Quizá porque las sombrillas de 900 pesos, las playeras de 300, los programas de casi 500  y la imposibilidad de conseguir en taquilla boletos con descuento para personas de la tercera edad, estudiantes o cualesquier otro grupo social vulnerable, no hacen sentir que estamos en una empresa voraz, una maquinaria de hacer dinero sin más amor por el teatro que por el negocio.


También porque en estos teatros la separación entre los boletos de 500 pesos y los de 575 o más, es verdaderamente notable y discriminatoria. No ocurre como en otras salas en las que quienes no pueden comprar los boletos más cercanos al escenario, pueden ocuparlos más tarde en caso de que no se vendan.

Precisamente la canción "Migajas de Pan" que era una de las favoritas de Walt Disney y no tiene nada que ver con el cuento original, habla de que regalar es un acto sencillo, por supuesto nada que ver con la mezquindad de los productores mexicanos.

Bueno, la propia denominación VIP es contraria al primer artículo de la Constitución. Estamos de acuerdo que haya personas que pueden comprar boletos de 80 dólares, pero eso no los hace personas más importantes, si acaso más ricas. 

Tampoco es nada adecuado el título de Centro Cultural Telmex, es en todo caso un centro comercial con cines y teatros, pero en su conjunto no se puede definir como un espacio cultural

No, OCESA sí hace ventas de funciones a escuelas o grupos, pero para el público en general  si no tienen promoción prefieren que cientos de asientos queden vacíos a dar descuento, a menos que se tenga tarjeta en mano de uno de esos bancos transnacionales que tienen más utilidades en México que en cualquier otro país del mundo. 

Una advertencia a los espectadores desprevenidos. El disco de audio que se vende a la salida del teatro en 50 pesos  si es copia fiel del original que adentro cuesta cinco veces más, pero no así el DVD, este lo integran documentales de la puesta en escena en México, pero no es la obra en sí.

El DVD "pirata" ya que no fue grabado en condiciones profesionales, incluye la participación de profesionales de la Casa Disney, gente jovial que se esfuerza en hablar en español, que cuenta la historia de Mary Poppins y su relación con los estudios de producción de Disney. Su frescura y bonhomía son justamente la que no se ve en ningún lado entre los ejecutivos de OCESA.

Cuentan por ejemplo como surgíó la canción "Con un poco de azucar" que es básica en el musical, luego de que un niño había sufrido la traumática experiencia de una vacuna de polio.

Por otra parte dicen que la palabra supercalifragilísticospialidoso surgió como un regalo intangible que querían que se llevaran los niños como recuerdo de la película. Es decir el espíritu Disney es que la gente se lleve algo más de la experiencia, lo que la gente de OCESA no muestra por ninguna parte ellos son mercado, mercado y mercado.

Otra advertencia: . Le van a revisar las bolsas a las mujeres,  por lo que si alguno de los espectadores tiene que hidratase - por padecer de diabetes o alguna otra contingencia- pues ni modo, a pagar casi tres dólares por una botella de agua de  250 mililitros. ¿No sería bueno que el gobierno de la Ciudad exigiera agua filtrada gratis para quien la necesite?

Ah... por cierto, se supone que la obra cuenta con un patrocinio de la Secretaría de Turismo, pero no se ve en que beneficia esto a los espectadores.

Para quienes no puedan pagar por ver la obra, les dejamos aquí uno de los momentos más trascendentales por cortesía de la Casa Disney
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Felicidades a la gente de PRENSA ESCENARIO por dejarnos el regalo de la presencia del señor Sherman compositor de alguna de las canciones más felices de la historia

Su obra habría tenido este número de visitas anunciándose aquí

Los personajes de

Los personajes de
son los que hacen la noticia y no los que justifican su dieta con puro teatro

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